Aunque el país ha logrado avances en recuperación de materiales y fortalecimiento de políticas ambientales, aún enfrenta importantes desafíos en infraestructura, recolección selectiva y cambio de hábitos de consumo.

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial del Reciclaje, una fecha impulsada por la UNESCO desde 2005 para generar conciencia sobre la importancia de transformar los residuos en recursos y promover modelos de desarrollo más sostenibles.

Para Costa Rica, la conmemoración llega acompañada de un importante reto ambiental: el país recicla apenas el 6,6% de los residuos ordinarios que genera diariamente, una cifra muy por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanza cerca del 33%.

Según datos del Ministerio de Salud, Costa Rica produce alrededor de 4.000 toneladas de residuos sólidos al día. Sin embargo, más del 93% termina en rellenos sanitarios, vertederos controlados o botaderos a cielo abierto, reflejando las brechas que aún existen en infraestructura, educación ambiental y sistemas de recuperación de materiales.

Del total de residuos generados, el 58% corresponde a materia orgánica, seguido por papel y cartón (21%), plástico (11%), metales (2%) y vidrio (1%). Especialistas señalan que una gran parte de estos materiales podría reincorporarse a los procesos productivos mediante reciclaje, compostaje o reutilización, pero muchas comunidades todavía carecen de programas de recolección diferenciada y centros de procesamiento adecuados.

Pese al panorama, el país ha mostrado avances relevantes en los últimos años. Frente a 2020, el total de residuos tratados creció un 71%, mientras que en 2021 la recuperación de residuos valorizables privados aumentó un 40%, impulsada principalmente por el reciclaje de aluminio y papel.

En materia de reutilización de vidrio, Costa Rica se posicionó como la segunda nación centroamericana con mayor recuperación de botellas, alcanzando un 71% de reaprovechamiento de los envases colocados en el mercado.

En el ámbito institucional, el Ministerio de Salud publicó en abril de 2024 el Plan Nacional para la Gestión Integral de Residuos, una hoja de ruta que busca sustituir progresivamente los rellenos sanitarios por plantas de compostaje y reciclaje, además de fortalecer alianzas entre municipalidades y actores privados.

No obstante, expertos coinciden en que el desafío va más allá de la infraestructura. La transición hacia una economía circular requiere también un cambio profundo en los hábitos de consumo, separación de residuos y responsabilidad compartida entre ciudadanía, empresas e instituciones públicas.

Costa Rica cuenta hoy con herramientas legales, políticas públicas y mayor conciencia ambiental. El reto pendiente es convertir esa visión en acciones concretas y sostenidas que permitan reducir el impacto ambiental de los residuos y avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente circular.