
Una alimentación balanceada que incluya lácteos puede aportar nutrientes clave para el funcionamiento cognitivo, el rendimiento escolar y el bienestar mental en la niñez y la adolescencia.
Una adecuada nutrición durante la niñez y la adolescencia no solo impacta el crecimiento físico, sino también el desarrollo cognitivo y el rendimiento académico. Diversos estudios científicos señalan que una alimentación balanceada que incluya lácteos puede aportar nutrientes clave para la concentración, la memoria y el bienestar mental
El cerebro en crecimiento requiere un suministro constante de energía y nutrientes para sostener procesos como la atención y el aprendizaje. En este contexto, la leche y el yogurt destacan por su perfil nutricional, ya que aportan proteína de alta calidad, calcio, vitaminas del complejo B (B2 y B12) y, en muchos casos, vitamina D, nutrientes involucrados en el metabolismo energético y la función neurológica normal
Según Francisco Herrera Morales, nutricionista de Dos Pinos, incorporar leche y yogurt dentro de meriendas balanceadas “aporta nutrientes que pueden apoyar la concentración y el aprendizaje, ya que brindan energía de liberación sostenida y nutrientes esenciales para el cerebro, especialmente durante la jornada escolar”
Evidencia científica que respalda su rol
La literatura científica respalda distintos mecanismos mediante los cuales los lácteos pueden contribuir al desempeño cognitivo:
- Proteína y función cognitiva: Una ingesta adecuada de proteína se asocia con mejor atención y rendimiento en niños y adolescentes.
- Vitaminas del complejo B: La riboflavina (B2) y la vitamina B12 contribuyen al metabolismo energético normal y a la función neurológica.
- Energía sostenida: Las meriendas que combinan proteína y carbohidratos complejos favorecen los niveles de energía más estables y mejor concentración.
- Yogurt y bienestar mental: El consumo de alimentos fermentados se asocia con indicadores positivos de bienestar psicológico.
Opciones prácticas para meriendas saludables

Incorporar leche y yogurt en la rutina diaria permite crear meriendas fáciles, nutritivas y adaptadas al ritmo escolar.
Algunas ideas incluyen:
- Yogurt natural con frutas y granola integral.
- Batido de leche con avena y frutas.
- Tostada integral con queso cottage y frutos rojos.
Estas combinaciones aportan proteínas, fibra y carbohidratos complejos, ayudando a mantener la saciedad y la energía estable durante el día.
