San José, 26 de enero de 2026. Medios internacionales han retomado la clasificación emitida en 2015 sobre la inclusión de las carnes procesadas en el Grupo 1 de agentes cancerígenos, según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer.


El consumo ocasional y moderado no representa un peligro para el ser humano. Los expertos recomiendan elegir carnes naturales y emplear condimentos naturales.


En la última semana, diversos medios internacionales han retomado información relacionada con la clasificación emitida por la Organización Mundial de la Salud el 26 de octubre de 2015, en la cual se informó que las carnes procesadas fueron incluidas en el Grupo 1 de agentes cancerígenos para el ser humano por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo adscrito a la OMS, tras analizar múltiples estudios epidemiológicos.

Esta categorización se basa en la evidencia disponible sobre su relación con el cáncer colorrectal y no implica que el consumo ocasional represente un riesgo elevado para la población general. El aumento del riesgo se asocia principalmente a patrones de consumo frecuentes y en grandes cantidades. Se recalca que esta categorización no implica que el consumo esporádico tenga el mismo nivel de riesgo que otros agentes del grupo.

Según el Dr. Fabián Núñez, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad Hispanoamericana (UH) y tecnólogo de alimentos, la industria emplea aditivos autorizados que entran en contacto con la proteína de carne y se transforman en nitrosaminas que son compuestos químicos asociados en estudios con alteraciones celulares.

“Las carnes procesadas aumentan el riesgo solo cuando su consumo es frecuente y elevado. Habría que denotar, es la cantidad en exceso que las personas consumen. La OMS hace referencia a la parte de lo que son los nitritos y nitratos, que son los aditivos para estos productos cárnicos. Recordemos que estas sustancias tienen su reglamentación, y que se adicionan a este tipo de productos, para prevenir el desarrollo de ciertos tipos de bacterias que son peligrosas, como Clostridium botulinum, etc. También estos nitritos y nitratos lo que hacen es mantener el color, el sabor y lo que es la seguridad del producto”.

En nuestro país, las autoridades sanitarias establecen límites estrictos para estos aditivos, y los productos comercializados cumplen con los estándares vigentes de seguridad alimentaria.

Lo más recomendable es preferir las carnes naturales adobadas con condimentos naturales como el chile, cebolla, cilantro, apio, orégano, entre otros. Siempre con una manipulación adecuada evitando la contaminación cruzada y el adecuado lavado de manos.

“Lo ideal es si va a consumir embutidos, que sea por lo menos una vez a la semana y no excedernos, preferir carnes más naturales como pollo, pescado, res, cerdo. Recordemos, que comer bien no significa tener miedo a los alimentos, sino aprender a elegir mejor y con moderación el tipo de alimento que nosotros consumimos. En el caso de las parrilladas, evitar que la carne se nos queme o que se nos carbonice y con esto, impedimos lo que es la formación de las acrilamidas que se dan en las carnes.

“Muy importante recordar, que las carnes deben tener una adecuada temperatura de cocción para evitar que quede ahí algún tipo de bacteria o algún tipo de parásito que a largo plazo pues nos vaya a enfermar” especificó el Dr. Fabián Núñez, docente de la Escuela de Nutrición de la UH.

En el caso de las personas que prefiera consumirlos como parte del desayuno se sugiere tomar en cuenta la cantidad de grasa y variarlos junto con otro tipo de alimentos como huevo, queso, leche, yogur, frutas, etc.