Durante la época seca, el consumo inadecuado de líquidos y el aumento de bebidas azucaradas pueden favorecer la deshidratación; expertos señalan a los lácteos como un complemento nutricional para apoyar la hidratación.
Las altas temperaturas propias de la época seca, junto con el aumento de la actividad física y los cambios en los hábitos alimentarios, incrementan el riesgo de deshidratación en la población. Esta condición puede afectar el rendimiento físico, la concentración y el bienestar general, especialmente cuando no se mantiene una ingesta adecuada de líquidos.

De acuerdo con especialistas en nutrición, durante el verano es común que las personas reduzcan el consumo de agua y lo sustituyan por bebidas azucaradas o ultra procesadas, las cuales no contribuyen de forma efectiva a la hidratación del organismo y, en algunos casos, pueden incluso favorecer la deshidratación.
En este contexto, Francisco Herrera Morales, nutricionista, explica que la hidratación no depende exclusivamente del consumo de agua. Señala que algunos alimentos, como los lácteos, aportan un alto contenido de agua de forma natural, además de electrolitos, proteína de alta calidad, calcio y vitaminas, nutrientes que contribuyen al equilibrio del organismo, especialmente en épocas de altas temperaturas.
Estudios en nutrición indican que una adecuada hidratación es clave para regular la temperatura corporal, apoyar el funcionamiento del sistema digestivo y mantener el equilibrio metabólico. No obstante, los cambios en la rutina durante el verano suelen propiciar un mayor consumo de bebidas con alto contenido de azúcar, lo que limita una hidratación efectiva.
Integrar lácteos como la leche y el yogurt dentro de una alimentación balanceada puede ser una alternativa para apoyar la reposición de líquidos y favorecer una mayor sensación de saciedad. Además, su consumo puede contribuir a una mejor elección nutricional, particularmente después de los excesos alimentarios asociados a la temporada de fin de año, señaló Herrera.
Entre las opciones recomendadas por los especialistas se encuentran la leche descremada o semidescremada, por su contenido de agua y electrolitos naturales; el yogurt natural o bajo en grasa, que además aporta probióticos beneficiosos para la salud digestiva; y las bebidas lácteas bajas en azúcar, como una alternativa frente a refrescos y bebidas artificiales.
Los expertos enfatizan que estos productos deben consumirse bien refrigerados, distribuidos a lo largo del día y siempre como complemento del consumo regular de agua, no como sustituto.
Fortalecer hábitos de hidratación y alimentación saludable durante la época seca no solo ayuda a prevenir molestias asociadas a la deshidratación, sino que también contribuye a un estilo de vida más equilibrado y consciente del bienestar integral.
